Concrétamente esta variedad, empieza su faena al caer la noche y se trata de una araña de hábitos sedentarios que puede permanecer en un sitio durante toda su vida si la caza no decae.


Mis pretensiones con este blog son las de ir catalogando e ir dando a conocer los insectos y plantas que voy logrando fotografiar. Preferentemente por el Levante Español, zona en la que resido y realizo la mayor parte de mis salidas.


Esta araña, doméstica y de reducidísimo tamaño, pues no alcanza el centimetro, contando sus patas, es una araña que caza sin tela y en ella, debió de inspirarse el creador de Spiderman, pues para cazar a sus presas, les escupe una tela pegajosa que les inmoviliza y posteriormente pueda cazarlos y comerlos sin problemas. Ante esta técnica tan sofisticada y la dificultad de escupir grandes cantidades de tela, obviamente, las presas de esta arañita, no son muy grandes, normalmente hormigas de tamaños no superiores a los 3 milímetros.
Es el caso de nuestra amiga, la araña de jardín.
Se trata de una araña de unos 3 a 4 centímetros, que cuando cae el sol, inicia su faena, la cual consiste en montar su tela, pues como es muy aplicada, la recoge todas las noches antes del amanecer y por eso, todas las tardes la tiene que volver a poner.
La pregunta que me vino a la cabeza fue, si la monta en el mismo sitio, ¿por qué no la deja puesta y así se ahorra el trabajo?. Pensando e investigándola un poco durante varias noches, llegué a varias conclusiones. La primera, fue que cada tarde, cuando caía el sol, la araña, analizaba primero la dirección del viento y en función de esta modifica la disposición de la tela, es más, había noches que no la tejía, quizá la razón esté relacionada con la afluencia de insectos voladores nocturnos. Por otro lado, una segunda razón era, que esta araña, despliega su tela en lugares de paso, por lo que si la dejase puesta, animales diurnos, como por ejemplo aves, podrían romperla y así destruir sus hilos maestros, que son los únicos que no retira para así facilitar la laboriosa tarea diaria.

Esta araña la estuve observando a ratos durante más de un mes y su conducta era muy curiosa. Lo cierto es que si le funciona, ¿por qué cambiarla? pues lo cierto era que sus víctimas caían con bastante frecuencia, lo cual era un claro indicador de la gran eficacia de esta técnica.
Respecto de la realización de las fotos y su observación, tengo que decir, que no resultó fácil, pues la tenía en un árbol a unos dos metros de altura y realizar aproximaciones a esa altura en posiciones bastante incómodas, no facilitó nada la labor.













